daniel aldaya

(Pamplona, 1976). Autor del poemario Inventario de panes y peces (Ediciones Fecit, Pamplona, 2003). Pertenece al Consejo de Redacción de la Revista Río Arga y ha formado parte del Consejo de Redacción de la Revista Luces y Sombras. Escribe letras para el grupo de música Keltiar Aldea. Es miembro de varios grupos literarios, ha organizado recitales, colabora en revistas y ha sido incluido en nueve antologías. Ha recibido, entre otros, en poesía: Primer Premio en los Encuentros de Jóvenes Artistas de Navarra, Primer Premio ex aequo IV Concurso de Poesía y Relato Breve El libro, mención de honor en el María del Villar, Premio Joven Ayuntamiento de Alzira... En narrativa, entre otros, XIII Certamen de Cartas de desamor de Lleida, accésit en el XI Concurso de Narraciones Cortas Villa de Torre Pacheco, finalista en El Fungible de Alcobendas...

 

 

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no estoy contento de mí mismo
he incumplido la tarea de ser yo
he faltado a las normas del colegio
y no besaré ya más el culo de un gato
andaré ahora entre monos
como en el Laoconte de los monos
belleza perfecta hecha para ser sólo
el novio único de la nada

leopoldo maría panero

 

 
    

 

don quijote de alabama

daniel aldaya

Sancho no es Don Quijote en una película de Hollywood,
ni Marilyn cabalga a lomos de Rocinante.
Has de saber que los focos están apagados
y ningún excelso director manchego
rueda las tomas falsas entre molinos en Wisconsin.

Ni siquiera sucede en un lugar de Pamplona
de cuya belleza no puedo olvidarme:
Don Quijote asomado a la Medialuna,

Sancho Panza alborotando La Taconera (¿o era al revés?).
Tampoco los secundarios intercambian papeles.
Alonso Quijano no sabe relinchar como un caballo, es cierto,
y a un tal Sánchez le viene grande la piel de un saco de trigo.
Pero Miguel de Lepanto suplanta a Avellaneda en los corrales.
Y yo hago de mí mismo con el brazo seccionado a la altura del codo.

Ahora los gigantes son rascacielos,
las ovejas retrievers, y el plató el desierto de Arizona.
Dulcinea sueña con una peluquería en la sexta avenida
y Rocinante responde por Silver.
El resto del elenco se amotina como hispanos en los suburbios.

Pero es Don Quijote la España que quiere y no puede.
Pero es Sancho Panza la España del desencanto.
Y al leer el guión es Don Quijote al que le duelen los huesos.
Y Sancho agota la tirada de novelas de caballerías por fascículos.

Hoy Don Quijote trabaja en la Volkswagen y es un héroe
que sobrevive a tres turnos, y sólo exige un beso por la noche.
Y Sancho Panza un peón de albañil héroe en Operación Triunfo.
Y la heroína es Dulcinea con ocho horas en una oficina del Toboso,
ocho horas en casa, ocho horas en la cama, ocho horas con los niños.

Se acaba la película y nos sacudimos las palomitas,
en la pantalla Sancho Quijano continua besándose con Dulcinea Roberts.

 

 
 


   
 
 
 

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