ruben sáez y guillermo aguirre

 

"Valoro enormemente el don de la obviedad: el brillo fugaz de una aparente menudencia que abre de sopetón unas puertas insospechadas conducentes a una modalidad de andén 9 y ¾ como el empleado por Harry Potter para coger su tren hacia Hogwarts: si se ha producido un destello, hay que perseguirlo y hacerse con su poso a toda costa".

 Mercedes Cebrian, El arquero inmóvil, Páginas de espuma, 2007

 

 

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no estoy contento de mí mismo
he incumplido la tarea de ser yo
he faltado a las normas del colegio
y no besaré ya más el culo de un gato
andaré ahora entre monos
como en el Laoconte de los monos
belleza perfecta hecha para ser sólo
el novio único de la nada

leopoldo maría panero

 

 
    

 

entrevista a mercedes cebrián

ruben sáez y guillermo aguirre

       Mercedes Cebrián (Madrid, 1971) es redactora y una de nuestras nuevas voces literarias. Sorprendió a propios y extraños con El malestar al alcance de todos (Caballo de Troya) su primer libro de relatos, y ahora ataca con Mercado común, su primer poemario, también editado por el incansable Constantino Bértolo. Actualmente reside en la Academia de España en Roma.

       Estamos en la biblioteca de la UNED. Son las siete de la tarde de un día primaveral. No nos sorprende el lugar, ubicado en Lavapiés, en el antiguo edificio de las Escuelas Pías, ni nos sorprende su limpio salón de actos ni su espacio para exposiciones porque a Mercedes ya la hemos escuchado alguna vez decir que una de las cosas que más le gusta de Madrid son sus posibilidades, esos sitios que ofrecen a la vez recitales, exposiciones y el acceso a un café, del mismo modo que sabemos que lo que mas le disgusta es el "aplatanamiento" de algunos de sus ciudadanos. Así que nos estiramos un poco con pinta nerviosa, nos desperezamos (no parezcamos aplatanados) y subimos hasta el Gaudeamus Café, ubicado en la terraza con vistas a las corralas de Lavapiés. Al fondo del local, junto a la amplia cristalera, encontramos a Mercedes sentada en una de las mesas. Tiene delante un botellín de agua y sostiene una carpeta en su regazo de color amarillo. Nos basta el intercambio de saludos (el titubeante aunque sonriente levantarse de Mercedes para darnos dos besos), para saber que no estamos ante una poeta que viva en los sintagmas. Reconocemos en seguida que tiene los pies en el suelo, que resulta accesible y cómoda, y el lugar que ocupa su cabeza es algo que estamos dispuestos a descubrir a partir de aquí.

- Bueno, Mercedes, este es tu primer libro de poesía y llega después de uno de relatos, que además ha sido merecidamente aplaudido. Seguramente en algún lugar se gesta ya una novela tuya… Esta idea multidisciplinar que recoge un poco el concepto del escritor-carpintero (aquél que vale tanto para hacer un mueble modernista como uno estilo Luís XVI) cuestiona la opinión, quizás errónea, de que uno es o bien escritor de relatos, o novelista, o poeta. ¿De dónde surge la necesidad de hacer una u otra cosa? ¿Es un imperativo personal anterior al comienzo de la obra o se trata de impulsos procedentes de lugares distintos?

No se suele deber a una única razón. Entre las muchas, citaría por ejemplo el deseo de que cada libro fuese muy distinto, no una parte de una tetralogía o pentalogía inintencionada, por ejemplo. Perec, uno de mis escritores favoritos, intentaba (y conseguía) escribir un libro completamente diferente en cada ocasión: en uno desarrollaba un estilo pseudocientífico, en otro una consigna oulipiana, y así sucesivamente. Quizá yo me dejo llevar por la idea de que un cambio de género puede favorecer la lejanía entre el libro que me traigo entre manos y el anterior, aunque cada vez me interesa menos diferenciar los géneros…

- Se ha dicho que la escritura de un libro es un camino del que el escritor no sale indemne, que el proceso de su elaboración cambia al autor. ¿Cómo fue para ti ese proceso? ¿Cómo es ese camino para el que sobran las metáforas?

Si sobran las metáforas, habrá que usar símiles entonces: es como ordenar el lugar de trabajo, la biblioteca, la información que se trae uno/a tras acudir a un curso o a una actividad académica, algo así. Es sobre todo una experiencia de organización, en mi caso al menos. A veces visualizo la experiencia de la escritura más que como la de llenar una página en blanco, como la de ir vaciando una que está llena de un número excesivo de palabras porque, finalmente, así suele ser el proceso de corrección: es más bien quitar y no tanto poner.

- La parte central del libro, España limita, coloca nuestro presente, nuestra experiencia de la modernidad en un lugar incómodo, enfrentado de alguna manera a un pasado difícil y a unas expectativas bastante yermas. El mismo encabezamiento propone un juego de sentidos en esa dirección. ¿Crees que la poesía puede ser el medio de preguntarse o indagar en el significado de nuestras identidades, en esa España verde y esa España que raspa?

La poesía puede y debe dedicarse a indagar cualquier cosa que su autor quiera. La poesía puede, por ejemplo, hablar sobre boxeo y hasta hacer hablar a boxeadores. Eso no nos debería sorprender a estas alturas de la película, no comprendo por qué la pobre poesía está atada a unos estereotipos temáticos y formales de los que la prosa, creo, se ha liberado bastante. En fin, volviendo al tema concreto de la pregunta diré que lo que traté de hacer en esa segunda parte fue sobrevolar lo que yo entiendo qué significa y supone haber sido criado en España, con los valores imperantes en este país y con la herencia buena o mala que va pasando a través de generaciones por medio de la educación. Más o menos eso.

- Hay en tu libro una apelación al nosotros bastante recurrente. Parece como si la voz poética participase de un sentimiento de pertenencia, a la vez que denuncia la devaluación de ese concepto tan malgastado por el uso, esa idea de lo común que ya no parece apelar más que a valores de intercambio. Tomemos como ejemplo, ese "Nosotros que ascendimos hasta el tuteo/ a los padres". ¿Quién es ese nosotros al que apelas?

En ese ejemplo concreto, el nosotros se refiere a una generación, probablemente la del baby-boom y la nacida a principios de los 70 (no me queda claro si se trata de la misma). Es una generación que asistió al nacimiento de la España democrática y a un rápido desarrollo tecnológico (otro de los versos dice: nosotros, que visitamos la cabina del piloto en nuestro/ primer vuelo). En otros ejemplos, el pronombre nosotros hace mención a los españoles, a los europeos o a cualquier ser globalizado que quiera sentirse incluido en él.

- A pesar de que Mercado común es tu primera obra poética completa, ya incluías una serie de poemas en El malestar al alcance de todos. Sin embargo, frente a la levedad de aquellos, dotas a tu poemario de una mayor carga de profundidad, como si fueras consciente de la necesaria búsqueda que hay en toda auténtica labor poética…

No acabo de estar de acuerdo con los sustantivos "levedad" y "profundidad", pero imagino que os referís a que en los poemas de Mercado Común hay una búsqueda estética que llega un poco más lejos. No podría calibrar si invertí más esfuerzo en unos o en otros; en cualquier caso, no creo que la variable esfuerzo sea la indicada para juzgar unos poemas. Todos los abordé con la misma curiosidad, responsabilidad y sensación de no saber por dónde me movía en un principio.

- En tu libro optas por una poesía que se aleja voluntariosamente de los caminos más transitados por la poesía de moda. Has elaborado un poema largo, algo poco habitual para una primera obra...Si tuvieras que colocarte en algún sitio ¿Dónde lo harías?

Creo que hay que quitarse de la cabeza lo que se considera habitual e inhabitual en la literatura, ya que no nos podemos permitir hacerlo en otros campos más regidos por normas que escapan a nuestro control. Al escribir Mercado Común yo no pensé: "voy a escribir un poema largo para desmarcarme de las típicas primeras obras": fui escribiendo y a medida que lo hacía iba saliendo lo que es hoy el poemario.

- Y desde luego… ¿Proyectos presentes? ¿Nos avanzas algún futuro trabajo? Quiero decir… ¿Qué quieres ser de mayor, Mercedes?

Por el momento, todo lo que empiezo a escribir tiene el mismo olorcillo a Mercado Común, como si no hubiese concluido del todo el libro anterior. Estoy tratando de combatir esa tendencia, pero quizá no sea acertado luchar contra ella. Veremos.

 

 
 


   
 
 
 

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