Mercedes Cebrián (Madrid, 1971) es redactora y una de nuestras nuevas voces literarias.
Sorprendió a propios y extraños con El malestar al alcance de todos (Caballo de Troya) su primer libro de relatos, y ahora ataca con
Mercado común, su primer poemario, también
editado por el incansable Constantino Bértolo. Actualmente reside en la Academia
de España en Roma.
Estamos en la biblioteca de la UNED. Son las siete de la tarde de un día primaveral.
No nos sorprende el lugar, ubicado en Lavapiés, en el antiguo edificio de las Escuelas
Pías, ni nos sorprende su limpio salón de actos ni su espacio para exposiciones porque
a Mercedes ya la hemos escuchado alguna vez decir que una de las cosas que más le gusta
de Madrid son sus posibilidades, esos sitios que ofrecen a la vez recitales, exposiciones y el acceso a un
café, del mismo modo que sabemos que lo que mas le disgusta es el "aplatanamiento" de algunos de sus
ciudadanos. Así que nos estiramos un poco con pinta nerviosa, nos desperezamos (no parezcamos aplatanados)
y subimos hasta el Gaudeamus Café, ubicado en la terraza con vistas a las corralas de Lavapiés.
Al fondo del local, junto a la amplia cristalera, encontramos a Mercedes sentada en una de las mesas. Tiene
delante un botellín de agua y sostiene una carpeta en su regazo de color amarillo. Nos basta el intercambio
de saludos (el titubeante aunque sonriente levantarse de Mercedes para darnos dos besos), para saber
que no estamos ante una poeta que viva en los sintagmas. Reconocemos en seguida que tiene los pies
en el suelo, que resulta accesible y cómoda, y el lugar que ocupa su cabeza es algo que estamos dispuestos
a descubrir a partir de aquí.
- Bueno, Mercedes, este es tu primer libro de poesía y llega después de uno de relatos, que además
ha sido merecidamente aplaudido. Seguramente en algún lugar se gesta ya una novela tuya… Esta
idea multidisciplinar que recoge un poco el concepto del escritor-carpintero (aquél que vale tanto
para hacer un mueble modernista como uno estilo Luís XVI) cuestiona la opinión, quizás errónea,
de que uno es o bien escritor de relatos, o novelista, o poeta. ¿De dónde surge la necesidad de hacer
una u otra cosa? ¿Es un imperativo personal anterior al comienzo de la obra o se trata de impulsos
procedentes de lugares distintos?
No se suele deber a una única razón. Entre las muchas, citaría por ejemplo el deseo de que cada libro fuese
muy distinto, no una parte de una tetralogía o pentalogía inintencionada, por ejemplo. Perec, uno de
mis escritores favoritos, intentaba (y conseguía) escribir un libro completamente diferente en cada ocasión:
en uno desarrollaba un estilo pseudocientífico, en otro una consigna oulipiana, y así sucesivamente.
Quizá yo me dejo llevar por la idea de que un cambio de género puede favorecer la lejanía entre el libro
que me traigo entre manos y el anterior, aunque cada vez me interesa menos diferenciar los géneros…
- Se ha dicho que la escritura de un libro es un camino del que el escritor no sale indemne, que el
proceso de su elaboración cambia al autor. ¿Cómo fue para ti ese proceso? ¿Cómo es ese camino para
el que sobran las metáforas?
Si sobran las metáforas, habrá que usar símiles entonces: es como ordenar el lugar de trabajo, la biblioteca,
la información que se trae uno/a tras acudir a un curso o a una actividad académica, algo así. Es sobre
todo una experiencia de organización, en mi caso al menos. A veces visualizo la experiencia de la escritura
más que como la de llenar una página en blanco, como la de ir vaciando una que está llena de un número excesivo de palabras porque, finalmente, así suele ser el proceso de corrección: es más bien quitar y no
tanto poner.
- La parte central del libro, España limita, coloca nuestro presente, nuestra experiencia de la modernidad
en un lugar incómodo, enfrentado de alguna manera a un pasado difícil y a unas expectativas
bastante yermas. El mismo encabezamiento propone un juego de sentidos en esa dirección. ¿Crees que
la poesía puede ser el medio de preguntarse o indagar en el significado de nuestras identidades, en esa
España verde y esa España que raspa?
La poesía puede y debe dedicarse a indagar cualquier cosa que su autor quiera. La poesía puede, por ejemplo,
hablar sobre boxeo y hasta hacer hablar a boxeadores. Eso no nos debería sorprender a estas alturas de
la película, no comprendo por qué la pobre poesía está atada a unos estereotipos temáticos y formales de los
que la prosa, creo, se ha liberado bastante. En fin, volviendo al tema concreto de la pregunta diré que lo que
traté de hacer en esa segunda parte fue sobrevolar lo que yo entiendo qué significa y supone haber sido criado
en España, con los valores imperantes en este país y con la herencia buena o mala que va pasando a través
de generaciones por medio de la educación. Más o menos eso.
- Hay en tu libro una apelación al nosotros bastante recurrente. Parece como si la voz poética participase
de un sentimiento de pertenencia, a la vez que denuncia la devaluación de ese concepto tan malgastado
por el uso, esa idea de lo común que ya no parece apelar más que a valores de intercambio.
Tomemos como ejemplo, ese "Nosotros que ascendimos hasta el tuteo/ a los padres". ¿Quién es ese nosotros
al que apelas?
En ese ejemplo concreto, el nosotros se refiere a una generación, probablemente la del baby-boom
y la nacida a principios de los 70 (no me queda claro si se trata de
la misma). Es una generación que asistió al nacimiento de la España
democrática y a un rápido desarrollo tecnológico (otro de los versos
dice: nosotros, que visitamos la cabina del piloto en nuestro/
primer vuelo). En otros ejemplos, el pronombre nosotros hace
mención a los españoles, a los europeos o a cualquier ser globalizado
que quiera sentirse incluido en él.
- A pesar de que Mercado común es tu
primera obra poética completa, ya incluías una serie de poemas en
El malestar al alcance de todos. Sin embargo, frente a la levedad
de aquellos, dotas a tu poemario de una mayor carga de profundidad,
como si fueras consciente de la necesaria búsqueda que hay en toda
auténtica labor poética…
No acabo de estar de acuerdo con los sustantivos
"levedad" y "profundidad", pero imagino que os referís a que en los
poemas de Mercado Común hay una búsqueda estética que llega un
poco más lejos. No podría calibrar si invertí más esfuerzo en unos o
en otros; en cualquier caso, no creo que la variable esfuerzo sea la
indicada para juzgar unos poemas. Todos los abordé con la misma
curiosidad, responsabilidad y sensación de no saber por dónde me movía
en un principio.
- En tu libro optas por una poesía que se aleja
voluntariosamente de los caminos más transitados por la poesía de
moda. Has elaborado un poema largo, algo poco habitual para una
primera obra...Si tuvieras que colocarte en algún sitio ¿Dónde lo
harías?
Creo que hay que quitarse de la cabeza lo que se
considera habitual e inhabitual en la literatura, ya que no nos
podemos permitir hacerlo en otros campos más regidos por normas que
escapan a nuestro control. Al escribir Mercado Común yo no
pensé: "voy a escribir un poema largo para desmarcarme de las típicas
primeras obras": fui escribiendo y a medida que lo hacía iba saliendo
lo que es hoy el poemario.
- Y desde luego… ¿Proyectos presentes? ¿Nos
avanzas algún futuro trabajo? Quiero decir… ¿Qué quieres ser de mayor,
Mercedes?
Por el momento, todo lo que empiezo a escribir
tiene el mismo olorcillo a Mercado Común, como si no hubiese
concluido del todo el libro anterior. Estoy tratando de combatir esa
tendencia, pero quizá no sea acertado luchar contra ella. Veremos.